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ESC 1967

XII Edición del Festival de Eurovisión (Año 1967)

Lugar: Viena (Austria)
Sede: Großer Festsaal der Wiener Hofburg
Fecha: 8 – Abril – 1967
Nº; de participantes: 17
Presentadora: Erica Vaal
Escrutador: Clifford Brown
Ganador: Reino Unido (la primera victoria para Reino Unido)
País Intérprete Canción Idioma Puntos Posición
1 Holanda Thérèse Steinmetz Ringe dinge ding Holandés 2 14
2 Luxemburgo Vicky Leandros L'amour est bleu Francés 17 04
3 Austria Peter Horten Warum es 100000 Sterne gibt Alemán 2 14
4 Francia Noëlle Cordier Il doit faire beau là-bas Francés 20 03
5 Portugal Eduardo Nascimento O vento mudou Portugués 3 12
6 Suiza Géraldine Quel cœur vas-tu briser? Francés 0 17
7 Suecia Östen Warnerbring Som en dröm Sueco 7 08
8 Finlandia Fredi Varjoon, suojaan Finés 3 12
9 Alemania Inge Brück Anouschka Alemán 7 08
10 Bélgica Louis Neefs Ik heb zorgen Holandés 8 07
11 Reino Unido Sandie Shaw Puppet on a string Inglés 47 01
12 España Raphael Hablemos del amor Español 9 06
13 Noruega Kirsti Sparboe Dukkemann Noruego 2 14
14 Mónaco Minouche Barelli Boum badaboum Francés 10 05
15 Yugoslavia Lado Leskovar Vse rože sveta Esloveno 7 08
16 Italia Claudio Villa Non andare più lontano Italiano 4 11
17 Irlanda Sean Dunphy If I could choose Inglés 22 02

Video

TV Österreichischer Rundfunk (ÖRF)

  • Productor: —
  • Director: Herbert Fuchs
  • Duración: 1h 48m
Incidencias
  • El único festival celebrado en Austria tuvo como sede el mismísimo Palacio Imperial de Viena. La Festssaal, cargada de historia y decoración y lugar habitual de conciertos de música clásica, ofreció una imagen muy moderna para acoger un tipo de evento musical muy diferente.
  • Hasta la fecha, es el último año en el que sólo participan intérpretes solistas (nueve hombres y ocho mujeres).
  • Se impone la obligatoriedad de que el presentador o presentadora repita en inglés y francés las votaciones anunciadas por los portavoces de cada jurado.
  • El último festival retransmitido en blanco y negro fue visto por más de 22 millones de telespectadores.
  • El festival de Viena legó a la posteridad dos éxitos internacionales que hoy son clásicos indiscutibles: Puppet on a strig y L’amour est bleu.
  • Por primera vez las dos canciones mejor clasificadas habían sido cantadas en inglés.
  • Fue el primer año que las cámaras entraron en la “green room”.
  • Dos canciones llevaban la palabra “marioneta” en su título: una ganó y la otra quedó penúltima.
Introducción La transmisión comenzó con imágenes del Gran Salón de Baile del Palacio Imperial. La orquesta, dirigida por Udo Jürgens, tocó Merci chérie con aires de vals.
Escenario En un lugar tan cargado de historia, el escenario puede considerarse moderno y novedoso. Su elemento más característico eran tres espejos verticales que giraban durante la interpretación de las canciones produciendo un juego de reflejos muy original. Muchos vieron resonancias cinematográficas (recodando secuencias de Orson Welles). En el centro una escalera por la que descendían los intérpretes y a la izquierda la orquesta (Orquesta de Johannes Fehring).
Presentadora Erika Vaal. Saludó y recibió a los participantes en seis idiomas (alemán, francés, inglés, italiano, español y ruso). Pero las canciones se sucedieron sin presentación individual. Empezó a dar a conocer a la canción ganadora antes de dar paso al último jurado, el irlandés.
Intermedio Wiener Sängerknaben (los Niños Cantores de Viena cantaron el vals “El Danubio Azul”).
Sistema de Votación Se recupera el sistema que estuvo en vigor desde 1957 hasta 1961: 10 jurados por país dan 1 voto a su canción favorita. La mitad de los jurados eran menores de 30 años.
Países participantes
17
  • Participan: Holanda, Luxemburgo, Austria, Francia, Portugal, Suiza, Suecia, Finlandia, Alemania, Bélgica, Reino Unido, España, Noruega, Mónaco, Yugoslavia, Italia e Irlanda.
  • Vuelve: Ninguno.
  • Debuta: Ninguno.
Países ausentes

1

  • Dinamarca: La TV danesa inicia una racha de once años de ausencia, quizá desmotivada por los malos resultados cosechados tras la victoria de 1963. La versión oficial habla de cambios en la dirección de la cadena y de que a los nuevos directivos ni les gustaba ni les parecía rentable el Dansk Melodi Grand Prix, así que decidieron suprimirlo.
Idiomas Con la ausencia del danés vuelven a ser 11 los idiomas en escena (los tiempos están cambiando: es la primera vez que la campeona y la subcampeona se han interpretado en lengua inglesa):

  • 4 canciones en francés: Luxemburgo, Francia, Suiza y Mónaco.
  • 2 en inglés (Reino Unido e Irlanda), 2 en alemán (Alemania y Austria) y 2 en holandés (Holanda y Bélgica).
  • Las otras siete, cada una en el idioma nacional correspondiente: portugués, sueco, finés, español, noruego, esloveno e italiano.
Intérpretes
  • 17 solistas (¡todos!): 8 mujeres (Holanda, Luxemburgo, Francia, Suiza, Alemania, Reino Unido, Noruega y Mónaco) y 9 hombres (Austria, Portugal, Suecia, Finlandia, Bélgica, España, Yugoslavia, Italia e Irlanda).
Representantes que repiten o repetirán participación
  • El italiano Claudio Villa ya estuvo en 1962 (9º).
  • La noruega Kirsti Sparboe estuvo en 1965 (13ª) y volverá en 1969 (16ª).
  • Raphael repite por España (fue 7º en 1966).
  • El belga Louis Neefs volverá dos años después y conseguirá la misma posición (7º en 1969).
  • La griega Vicky Leandros volverá en 1972 con su nombre completo y ganará.
  • El finlandés Fredi volverá 9 años después con el grupo Ystävät (11º en 1976).
Clasificación y comentarios
  • Reino Unido. La BBC, que buscaba desesperadamente cómo subir de ese segundo puesto repetido casi año tras año, recurrió a una joven cantante que aunaba el aire de chica yeyé continental con los ritmos pop británicos. Ella sola cantó las cinco canciones de la final nacional y llegó a Viena como absoluta favorita. La primera victoria del Reino Unido fue incontestable, con más del doble de votos que la segunda, Irlanda. Sandie Shaw interpretó descalza Puppet on a string (Marioneta de cuerda) y se llevó de calle a todos los jurados (excepto el español y el yugoslavo, que no la votaron). Recibió el premio de manos de Udo Jürgens. La canción ganadora, que se había de convertir en uno de los temas más cantados y versionados de Eurovisión y número uno en más de veinte países, es una pegadiza y festiva melodía pop que da una visión del amor un tanto sombría al presentar al enamorado como un títere. Sandie ha escrito en sus memorias (The world at my feet, 1991) que odiaba la canción desde la primera a la última palabra y que siempre ha odiado cantarla. Se llamaba Sandra Goodrich y había nacido en Essex en 1947; empezó a cantar a los 17 años y a los 19 ya fue nº 1 con Long live love (nada que ver con el tema eurovisivo homónimo de Olivia Newton-John), todo un éxito internacional que cantó en varios idiomas. Tras un parón en su carrera musical en los setenta, vuelve con fuerza en los ochenta; graba Hand in glove con los Smith (a petición de su admirador Morrissey) y en sólo tres días vende más de veinte mil copias. En 1993 se titula como psicoterapeuta y cuatro años después funda una clínica para atender a profesionales de la comunicación y la música con problemas psicológicos.
  • Irlanda. Irlanda consigue en su tercera participación hacerse con el segundo puesto, gracias a una balada evocadora del paisaje irlandés sobre los deseos de felicidad amorosa. Se titulaba If I could choose (Si yo pudiera elegir) y la defendió Sean Dunphy en la que fue la última interpretación de la gala. Irlanda insistía en una tendencia al clasicismo que le ha dado muy buenos resultados. Recibió 22 puntos de once jurados.
  • Francia. Tras el tropezón de 1966, Francia vuelve a los puestos de arriba. Tras una preselección con artistas de la talla de Claude François, Georges Moustaki, Yves Montand, Silvie Vartan, Mireille Mathieu, o Isabelle Aubret, resultó elegida una canción de la célebre pareja de compositores Pierre Delanoë y Hubert Giraud, Il doit faire beau là-bas (Debe de hacer buen tiempo allá), que interpretó la joven parisina Noëlle Cordier. El texto habla de una pareja rota porque él se ha marchado a algún lugar lejano, dejando a la enamorada sumida en un invierno permanente. Brindó una excelente interpretación que fue premiada con el tercer puesto (20 puntos de diez jurados).
  • Luxemburgo. Luxemburgo, que llega a su décima participación, acude una vez más a un artista extranjero (hasta ahora el único cantante luxemburgués ha sido Camilo Felgen). En esta ocasión se trata de la joven griega Vicky Leandros, emigrada con su familia a Alemania. Se acreditó como Vicky (sin apellido) para evitar que la asociaran con la dictadura de los coroneles. Aquel mismo año compitió en la preselección francesa con Les amoureux, un tema que luego sería la cara B del disco que la hizo famosa. Quedó 4ª, pero lanzó a la fama L’amour est bleu (El amor es azul), otro de los grandes clásicos del ESC, mucho más conocido y versionado que la canción con la que ganará cinco años después. La canción, una descripción del amor (dulce, azul, gris, loco) y sus efectos, es obra de los autores de la ganadora de 1960, Tom Pillibi (André Popp y Pierre Cour). La versión instrumetal de Paul Mauriat fue número 1 en Estados Unidos. Vicky Leandros ha hecho una exitosa carrera musical e incluso ha vuelto a competir en una fase de selección para Eurovisión (Alemania 2006).
  • Mónaco. Minouche Barelli, hija del compositor y trompetista francés Aimée Barelli, cantó, al estilo de France Gall, Boum badaboum y no fue bien acogida por la crítica, que la tachó de mediocridad y falta de voz; otros acusaron a la orquesta, demasiado clásica e incapaz de adaptarse a las modernas partituras de la música pop. La canción, obra también de Serge Gainsbourg (como la ganadora de 1965), viene a decir que la vida es muy corta y hay que probarlo todo, aunque su onomatopéyico título ha dado lugar a explosivas interpretaciones. El jurado español le dio un 5 y así se colocó en quinto lugar, un puesto por delante del propio Raphael. Minouche murió en 2004 a la edad de 56 años, dos años después de haber conseguido la nacionalidad monegasca.
  • España. Televisión Española vuelve a designar a Raphael, que en su segunda participación consecutiva, defiende otro tema de Manuel Alejandro, Hablemos del amor. Esta vez fue el propio compositor quien dirigió la orquesta. El español no fue muy afortunado en el sorteo del orden de participación, porque le tocó cantar justo después de la arrolladora Sandie Shaw, y repitió la misma puntuación de 1966 (otra vez 9 puntos), pero mejorando un puesto la clasificación (6º). Y es que el amor no hay que hablarlo, hay que vivirlo; ya lo dirá Braulio una década después; cuando se trata de hablar de amor, sobran las palabras.
  • Bélgica. De las siete canciones de la final belga, cuatro se quedaron sin puntos y una se llevó casi todos los votos. La cantaba el ya bastante popular Louis Neefs y se titulaba Ik heb zorgen (Estoy preocupado), sobre las premoniciones de la fatalidad en el amor. La canción la habían escrito los creadores de la canción belga de 1966 (Un peu de poivre, un peu de sel, la de mejor resultado hasta la fecha), Paul Quintens y Phil van Cauwenbergh. A Neefs le sirvió para quedar en séptimo lugar (con 8 puntos), el mismo puesto que obtendrá dos años después con Jennifer Jennings, también de los mismos compositores. Él y su mujer murieron el día de Navidad de 1980 tras un accidente de tráfico; Louis sólo tenía 43 años y una prometedora carrera musical y empresarial.
  • Suecia. En el octavo puesto con 7 puntos hubo triple empate. Junto a la alemana y al yugoslavo, quedó octavo el sueco Östen Warnerbring, que actuó con un inhabitual cuello vuelto y unas enormes gafas (como aquellas que cuatro años antes llevó Nana Mooukouri, también clasificada en octavo lugar). Cantó la balada Som en dröm (Como un sueño), acerca de los paraísos que permite soñar el amor. Osten había defendido la canción ganadora de la final nacional de 1960, Alla andra får varann, que en Eurovisión defendió Siw Malmkvist; también lo intentó los años 1959 y 1962. Tras una larga y exitosa carrera, ha fallecido en enero de 2006 a los 71 años en las Islas Canarias.
  • Alemania. También 7 puntos y por tanto un octavo puesto compartido consiguió la canción de Alemania, Anouschka, defendida por Inge Brück, que había ganado el año anterior el Festival Internacional de Rio de Janeiro con el tema Frag’ den Wind. La segunda canción de la gala en lengua alemana, que contó con unos deficientes coros de aires pop, también está centrada en el amor, en este caso, el de la pequeña Anouschka, llorosa por la ausencia de su amado. Después de numerosos trabajos como actriz en televisión, Inge se dedicó a la música de temática religiosa e incluso fundó la iniciativa Künstler Für Christus (Artistas por Cristo) junto a eurovisivos como Katja Ebstein y Peter Horten.
  • Yugoslavia. La final yugoslava tuvo lugar en Ljubljana y la ganó el esloveno de 25 años Lado Leskovar, en su tercer intento (los dos primeros habían sido el año 1965, con final en Zagreb, y 1966, con final en Belgrado). En idioma esloveno interpretó Vse rože sveta (Todas las flores del mundo, un sueño de primavera como metáfora de una vida mejor), con un solo de trompeta y un breve recitativo. Sumó siete puntos y empató con Suecia y Alemania en el octavo puesto. Fue la segunda canción más votada por el jurado español. Lado Leskovar fue muy popular como representante de la canción-protesta; como actor, intervino en la película Isadora junto a Vanessa Redgrave. En 1998 fue designado embajador de su país en Unicef.
  • Italia. Claudio Villa había ganado Sanremo con la canción Non pensare a me, defendida también por Iva Zanicchi. Pero la RAI, por primera vez, desvincula los dos festivales y decide enviar a Eurovisión otra canción, aunque mantiene a uno de los dos triunfadores de Sanremo. Claudio Villa cantó Non andare piú lontano (No te vayas muy lejos), en penúltimo lugar, lo mismo que en su primera participación en el festival de 1962 en Luxemburgo. Si entonces quedó noveno con 3 puntos, ahora subió a 4 puntos pero bajó al undécimo puesto. Una mediocre experiencia, pues, para un artista consagrado de la música italiana. Nacido como Claudio Pica en Roma, no sólo fue un cantante enormemente popular, con cuatro victorias en Sanremo, sino también un reclamado actor en más de treinta películas (en España tuvo éxito La Fontana de Trevi). Murió en 1987 alos 61 años.
  • Portugal. El portugués de origen angoleño Eduardo Nascimento, primer intérprete masculino de color en Eurovisión (le había precedido una mujer, Milly Scott, la holandesa de 1966), cantó una canción de aparente contenido amoroso (expresa un desengaño) aunque, entre líneas, parece encerrar un contenido de protesta política. O vento mudou (El viento cambió) sólo tuvo tres puntos y el 12º puesto, compartido con Finlandia. Años después el cantante declaró que él quería cantar otra canción pero la TV del régimen salazarista se lo impidió; también se dice que fue el propio Salazar quien lo eligió para demostrar que no era racista. La canción O vento mudou ha sido versionada por Adelaide Ferreira.
  • Finlandia. Mattu Kalevi Siitonen es el nombre real del cantante finlandés Fredi, quien ganó la final nacional (en la que también estuvieron Laila Kinnunen y Marion Rung) con un canción de Lasse Mårtensson sobre el hastío que provoca la fama y la búsqueda de refugios en la naturaleza. Con un aspecto sobrio y muy serio, bien alejado del que lucirá en el festival de 1976, interpretó Varjoon, suojaan (Bajo la sombra, bajo la protección), y sólo recibió 3 puntos que le dejaron en el puesto duodécimo en empate con Portugal. Fredi ha triunfado en su país como compositor.
  • Holanda. A la TV holandesa le ha tocado abrir la gala nada menos que seis años (uno de ellos, con victoria, en 1975). Thérèse Steinmetz cantó Ring-dinge-ding, una canción similar en el título y en el ritmo a la británica de 1962, y de las que exige no poca habilidad para la pronunciación. El texto expresa la alegría infantil ante una jornada cualquiera, sin omitir travesuras y juegos. Con dos puntos, empató en el penúltimo puesto con Austria y Noruega. Ella fue la única intéprete de las seis canciones de la final nacional. Nació en Amsterdam en 1933, hija de famosos profesionales de la música clásica. Ha mantenido activa su carrera como cantante hasta finales de los ochenta. En la actualidad dirige una sala de arte en Cannes.
  • Austria. La tercera actuación de la noche fue la del país anfitrión. Un antiguo miembro del Coro de Niños Cantores de Viena, Peter Horten, fue designado internamente por la ORT como su representante, así que aquélla no sería la primera vez que pisaba tan imperial escenario. Warum es hunderttausend Sterne gibt? (¿Por qué hay cien mil estrellas?), una balada con filosóficos interrogantes sobre la existencia que termina con evocaciones religiosas. Pero, de cara a la tabla, ser el anfitrión no es garantía de nada: Austria sólo recibio dos puntos y se fue al penúltimo puesto. Peter Horten, nacido en 1941 en Moravia (en la actual República Checa), se ha mantenido ligado a la música, cantando, tocando y componiendo hasta la actualidad.
  • Noruega. Las tres veces que ha estado en Eurovisión la noruega Kirsti Sparboe se han saldado con sendos fracasos; dos veces penúltima y una vez última, con cuatro puntos en total. Pero no desistió: tras su participación de 1969 aún compitió tres veces más en las finales nacionales en la década de los setenta. A Viena llevó un tema más serio que el que cantara en Nápoles, hablaba de marionetas de cuerda pero las otras marionetas, las británicas, les estropearon la función a las noruegas. Dukkemann (Marioneta) viene a ser un cuento con moraleja (la marioneta que se cree más afortunada que las demás porque ve los hilos de las otras pero no el suyo propio). Actuó después de Sandie y de Raphael y sólo obtuvo dos puntos (el doble, eso sí, que en sus otras dos participaciones) que la dejaron penúltima.
  • Suiza. Desde 1961 no había un farolillo rojo en solitario. La solitaria desdicha le tocó a Suiza, que se llevó el segundo cero de su trayectoria. La canción Quel cœur vas-tu briser? (¿Qué corazón vas a romper?) en la voz de Geraldine Gaulier había sido rechazada en la preselección francesa de 1966 y finalmente consiguió ser elegida en la final suiza para el festival de Viena (donde compitió la eurovisiva Anita Traversi). Los admiradores de la cantante achacan el fracaso a la orquesta (como en el caso de Minouche Barelli), aunque lo cierto es que Geraldine desafinó en varias ocasiones y deslució su actuación con un quiebro fallido de voz al final. La canción, compuesta por el creador de La source (Daniel Faure), es el reproche de una enamorada abandonada y despechada que terminó rompiendo el corazón de los suizos. Geraldine sólo publicó un disco.
– El marcador sufrió varias alteraciones debidas a deficiencias en su mecanismo o en el modo de anotar las puntuaciones, y el escrutador de la UER, Clifford Brown, hubo de intervenir repetidas veces para dar las correcciones oportunas.
– La ganadora obtuvo más puntos que la suma de las puntuaciones de las dos siguientes clasificadas (47 – 22 – 20).
– El único cero se lo llevó Suiza.
– Holanda, Luxemburgo, Portugal, Bélgica, Mónaco y Yugoslavia se acordaron de España en las votaciones.

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