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¿Los lunes al sol?

El domingo nos acercamos a la zona del puerto y al Ayuntamiento de Oslo. A la espalda de este último se encuentra uno de los puntos de encuentro eurofan: la Eurovisión Village, una serie de casetas con mucha publicidad y merchandising eurovisivo que, como todo en esta ciudad, cuesta un ojo de la cara. Aparte de estas casetas, hay un escenario en donde se podrán ver, según un planning que nos facilitan, las actuaciones de algunos de los representantes de este año. Allí nos encontramos de forma casual a Dani Diges en su prueba de sonido para su actuación de mañana por la tarde. Le hemos aplaudido y Dani flipaba "¡Cuántos españoles! ¿Venís a ver Eurovisión?". Cañadilla también saludaba y se reía porque yo le gritaba a Daniel que no cantara más y a su vez hacía señas con las manos de que se acabó. Si hubierais visto al mismísimo Federico Llano en el escenario moviéndose al compás de AP…

Tengo que agradecer la colaboración de Luis Miguel de la Varga, productor de Diges, porque el hombre no sólo me saludó sino que a petición mía aceptó coger mi cámara a través de unos matorrales en plan cutre y le hizo a Dani un buen puñado de fotos.

Los españoles aquí presentes seguimos con la idea del puesto 15 a pesar de todos los comentarios que nos hacen, el llevarse palos tantos años seguidos hace que ya desconfíes de esto aunque lleves un muy buen espectáculo como el nuestro. De todas formas, el poder estar aquí con la cabeza más que alta es ya todo un triunfo. Eso si, lo de la realización tiene a la Delegación más que preocupada al igual que al resto del mundo nos trae por la calle de la amargura el excesivo protagonismo y movimientos del corista. Eso si, yo por mi parte me declaro fan fatal del argentino, nuestro arlequín, el cual me comentó anoche que aguanta muchísimo más de esos 45 segundos haciendo el pino. Me parece genial su movimiento con los pies, como se mete en el personaje y la interpretación que hace.

La verdad es que este es el año de la unanimidad con respecto a España: todos dicen que el show es muy bueno y sobre todo que Dani lo borda, y critican al corista. Un eurofan me contaba que los extranjeros le decían que España 12 points ó 0 points. No hay término medio con la canción: o la adoras o la odias.

Según he leído en algunas crónicas decían que era el mejor ensayo de largo, mientras que José Santana (presidente de OGAE) no compartía esa opinión para nada. En fin, falta poco para despejar la incógnita y ver quién tiene razón.

En el Village los artistas hacen 1 ó 2 temas de la misma forma que en Eurovisión (pista grabada y voz en directo) .El concierto de hoy estuvo bastante bien y pudimos disfrutar entre otras de las actuaciones de Dinamarca (talluditos los dos), Rumania, Albania, Bielorrusia y Suiza (ambas representaciones con trajes de noche a pesar de la hora y el sol). Yo disfruté especialmente con Estonia, ya que aparte de cantar dos temas que me encantaron (uno de ellos era lógicamente Siren) son divertidísimos en escena, están absolutamente locos. Como hecho anecdótico, destaco a la presentadora del evento que va vestida cual dependienta de grandes almacenes y a la cual bautizamos como la Tere por ser una de las frases que ponían en las pantallas en las pausas entre actuación y actuación.

Por la noche estuve en el Euroclub y me ocurrió algo simpático y por lo cual me va a odiar una de Albacete: la lógica bulla donde estás atascada y rozándote con el de al lado. Pues bien, me da por mirar al chico y veo una chaqueta gris de brillo y una pajarita de plástico bien hortera. Al mirar mas arriba me encuentro un tío bien bien guapo y no caí en que era Didrick hasta que se fue. ¡¡Ya puedes matarme, Mari!!! Lo gracioso es que a pesar de ir con el traje ese de la final noruega puesto (parece su uniforme de trabajo) luego iba por la calle haciendo el ganso de una manera… Asimismo también se dejaron ver fugazmente en la terraza del Euroclub el representante de Chipre, Joey y la parte masculina del dúo rumano, Ovi.

Más tarde tuve la oportunidad de hacerme una foto con el cantante de UK. Lástima de su canción porque es un chaval súper encantador y me quedo corta. Me preguntó de dónde era y al decir España me dijo que le encantaba nuestra canción y se puso a cantarme el estribillo. Acto seguido me preguntó si a mi también me gustaba la canción. También me dijo que el escenario y el sonido eran perfectos. A su lado una señora, cual madre de Tamara, te daba una postal con la foto y firma de Josh.

Me pondréis de loca pero vi una bandera de Estonia en la basura y se la pedí a la camarera que, tras mirarme flipada, le pasó la bayeta y ya tengo mi banderita para animar a mis locajos esta noche. Los precios son carísimos: una Pepsi (aunque un poco más grande que un botellín) vale 39 coronas (5 euros).

Esa foto es de nuestro piso decorado. Así se ve desde la calle, lo mismo damos una fiesta de despedida el viernes. Tenemos invitaciones para ir a la fiesta de Israel, así que ya os contaré todo en mi próxima crónica.

Yoli G.


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